lunes, 24 de julio de 2017

Vergüenza da pasear por el barrio de La Coma de Paterna.



A primeros de los 80 el MOPU construyó las primeras viviendas del barrio de La Coma, y el propio ayuntamiento de Paterna acordó en Pleno que no se entregaran sin que previamente existieran servicios mínimos de salud y educación. En 1984 se inició la construcción del colegio y en 1985 la Conselleria asumió del ministerio las competencias del barrio, un barrio que contaba con graves deficiencias, muy malas comunicaciones, edificaciones sin bajos comerciales y sin ningún tipo de equipamientos públicos.

En 1986 se terminó el colegio y el mercado y fue el consistorio quien habilitó dos viviendas en planta baja como ambulatorio provisional para un médico y un ATS que se desplazaban desde el centro de salud de Paterna. En aquel año llegaron las 2 primeras cabinas de teléfono, en 2017 sólo queda una que aún se sigue usando.

El barrio que nació con la oposición del Ayuntamiento y que nadie quería, pasó de manos del ministerio al COPUT, de aquí al IVVSA y luego al EIGE. Sus objetivos iniciales eran mejorar las condiciones de vida de sus vecinos y la convivencia entre éstos para terminar con la marginalidad. Y hoy es el barrio de Paterna con la media más joven de edad, los niños conviven en un entorno degradado por la basura, algunos edificios insalubres, graves problemas con las instalaciones de evacuación de aguas fecales, escombros y muros derruidos y una larga enumeración de deficiencias, en un barrio donde las administraciones públicas invierten millones de euros públicos que parece que no dan fruto.

Estamos hablando de un barrio con alta participación de entidades y asociaciones que se dejan la piel diariamente aportando un intenso trabajo. Asociaciones con una media de edad muy joven, donde fácilmente se les ve trabajar con los niños incluso en fines de semana, donde auténticos luchadores intentan llevar adelante infinidad de proyectos. Ejemplos de esto son la escuela de fútbol, la banda de música o los scout, pero hay muchos más.

Se invierten millones en acondicionar viviendas en un barrio posiblemente con la tasa de desempleo más alta de toda la Comunidad, con viviendas sin neveras o con las neveras vacías. Donde muchos vecinos desempleados, víctimas de la crisis, no logran incorporarse al mundo laboral. Vecinos con gran experiencia: albañiles, yesaires, soldadores, mecánicos, camioneros, chapadores y un sinfín de oficios. La población juvenil alcanza un nivel de desempleo récord y, la media de vecinos internados en cárceles raramente es menor de 100.

Cuentan con un excelente tranvía de FGV pero a unos precios demasiado altos para el barrio, donde los vecinos no tienen posibilidad de acceder andando a su ayuntamiento, con una preciosa piscina sin sombra, un impecable polideportivo sin actividades, y una única pequeña tienda que representa la resistencia del comercio.


El propio Ayuntamiento tiene las manos atadas en un barrio que todavía sigue siendo propiedad del EIGE, y en Generalitat no parecen saber qué hacer para dar solución a un barrio que nunca debió existir, mientras tanto los vecinos ven como sus posibilidades de salir adelante se diluyen entre basura y escombros.